a

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetuer. Proin gravida nibh vel velit auctor aliquet. Aenean sollicitudin, lorem quis.

Latest News

    No posts were found.

Cuando lo que te ayuda se convierte en tóxico

Hay un libro extraordinario  en lo que a su contenido y humanidad se refiere que se llama “el mundo amarillo “, es una maravillosa obra de Albert Espinosa dónde él describe a los amarillos como un nuevo escalafón de amistad, esas personas que no  puedes catalogar ni como amantes ni amigos, estas personas que se cruzan en tu vida y que con una sola conversación pueden llegar a cambiártela.

Y de la figura del amarillo he sacado yo mis propias teorías, relacionadas sobre todo con las parejas, pero que pueden aplicarse a los amigos, familia, compañeros de trabajo, a toda persona que en algún momento nos ha abierto los ojos y hecho sentir, sin que necesariamente ellos tengan que ser conscientes de ello pero que han despertado en nosotros ganas de vivir, sentir y nos ha llenado de buenas sensaciones y energía.

Yo no puedo hablar de tu vida porque no la conozco. Yo no vivo en tus carnes, pero estoy convencida que no es tan diferente a la mía, obviamente las situaciones y vivencias no serán las mismas pero probablemente las ganas de sentirte amad@, desead@, cuidado@, admirad@, especial, segur@, ilusionad@, etcétera, tendrán más de un denominador común con mis vivencias.

Para mí, un amarillo es una persona tipo ángel que aparece en tu vida de repente, esa persona que sin darse cuenta te hace ver que no estás llevando tu vida por dónde te haría realmente feliz, que te muestra toda tu valía y te da una sensación de apoyo y de confiar en ti que te hace estremecer, alguien con quien todo es fácil, que siempre tiene una mirada amable o una sonrisa que te vuelve loc@.

El problema es que los ángeles suelen venir sólo a enseñarte o ayudarte en un momento de tu vida pero luego deben irse de tu lado y empezar a ser tú un ángel para otros, personitas que desinteresadamente apoyan a otros en momentos bajos, de incertidumbre o que están en los bloqueos de la vida.

Un amarillo puede ser alguien que por ejemplo construya una escalera en tu vida, para llevarte a lo más alto, para hacerte ver las cosas desde otra perspectiva más alta y grandiosa, que con esos escalones te ayude a llegar a tus propósitos y alejarte de lo que no te aporta en la vida y sin embargo no sabías salir de ahí. En esos momentos te sientes importante, agradecido, quizá enamorad@, te sientes vist@, escuchas, ves y sientes señales de esperanza, optimismo, ilusión, vida en estado puro… toda una vivencia inolvidable.

Hasta aquí todo es maravilloso pero querid@ amig@, ¿qué ocurre cuando ya no necesitas subir más peldaños de la escalera?, ¿qué pasa cuando después de elevarte y ser consciente de cosas que antes no eras capaz de ver ni percibir quieres actuar? ¿Qué ocurre cuando desde la escalera te das cuenta de que ahora en tu vida lo que necesitas es una pasarela automática para llegar a ese nuevo propósito que te ha ilusionado y deseas alcanzar? 

Porque nuestro amarillo sabe hacer escaleras pero las pasarelas no le pertenecen, no las conoce, no son su fuerte y él desea seguir haciendo escaleras para ti ya que una vez las necesitaste y siente que eso te hace felíz, y tú, empeñado en que tu amarillo tiene que resolverte la vida y hacerte esa pasarela que tanto necesitas, y no quieres soltarle porque te da vértigo por ti mism@ enfrentarte al mundo real, perder esa sensación de ser visto y protegido y entonces empiezas a exigirle, a crear toxicidad en lo que era angelical, a no ver su potencial y todo lo que significó para ti… entonces empiezas a sentir que no está a la altura, que ya no se esfuerza, que no te aprecia como debería, que si te quisiera de verdad haría hasta puentes sobre el Nilo.

Y la realidad amig@, es que nuestro amarillo es un ángel que viene a ayudarte a despertarte y a que crezcas y madures pero no a resolverte la vida, dale las gracias y si ves que empiezas a ser tóxico con el, no hay nada más agradecido y generoso que darle las gracias. Llévale en el corazón y ayúdale a dejarle marchar. En verdad todos somos seres amarillos para alguien en la vida, tenemos una función de la que muchas veces no somos ni conscientes pero marcamos a otros en al corazón y somos el aceite para que la cuesta en la que a veces la vida nos pone para que sea más suave y placentera.

Y tú, tienes o eres un amarillo en estos momentos?

Estefania Tornero

Sin comentarios

Tu comentario...NombreCorreo electrónico

Deja una respuesta

Bitnami